Es increíble despertar un día cualquiera, sea acariciada por los rayos solares o después de una noche de deslumbrante tormenta; y al mirarte en el espejo, sentirte diferente.
Percatarte que tu sonrisa es la más bonita de este mundo por ser hermosamente curvada y notar que tus ojos están más iluminados que nunca. No sabrías explicar que, pero tus facciones totalmente normales el día anterior, hoy te parecen comparables con las de cualquier super modelo de la Fashion Week. Wow, tu ego subió hasta las nubes de la noche a la mañana y así suene injustamente mal, te gusta, te gusta.
Te gusta hacer mil muecas frente al espejo y aun sentirte guapa. Ponerte el primer conjunto que encuentras y sentir que puedes marcar nuevas tendencias desde hoy. Caminar, bailar, sonreír, bis. Robar manzanas de tu propia cocina y salir a pasear el domingo por la mañana.
Arrastrar los pies en la acera callejera y percatarte que hay ojos que se detienen en ti, que hay bonitos que voltean a verte; y tú, toda "indiferente" con esa media cómplice sonrisa que gobierna el nuevo mundo que se te ha regalado.
Lo más deslumbrante: Sentir, finalmente, que no necesitas de un "él" para ser feliz. Obviamente, algún día llegara. Pero sin desesperaciones desesperanzadas, hermosa. Tienes el universo a tus pies y hoy nació la promesa de no caer frente al primero. Por fin te has dado cuenta que hay variedad en este mundo: desde tus intelectuales hasta sus deportistas.

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